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Cada 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, promovido por la ONU. Entre sus objetivos se cuenta el de poner fin a los prejuicios, aumentar la inversión en educación y mejorar las perspectivas profesionales de las investigadoras.
Porque los sesgos, según un reportaje de la periodista Débora Slotnisky en la revista Cromos del Uruguay, comienzan en el colegio, alimentados por viejos clichés. Un estudio de las universidades de Nueva York, Illinois y Princeton publicado en la revista Science en 2017 llegó a la conclusión de que a una edad tan temprana como los 6 años, las niñas se vuelven menos propensas a asociar la brillantez con su propio sexo y tienden a rehuir de las actividades catalogadas para niños “muy inteligentes”.
Brechas
Para indagar cómo niños y niñas de entre 6 y 10 años se vinculan con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y la matemática, la Cátedra Regional UNESCO Mujer Ciencia y Tecnología en América Latina-FLACSO Argentina con la Asociación Civil Chicos.net y el apoyo de Disney Latinoamérica, dieron a conocer una investigación regional.
En el estudio, realizado en Ciudad de Buenos Aires, San Pablo y Ciudad de México, se hizo particular foco en cómo docentes, madres y padres influyen en el vínculo de las niñas con estas disciplinas y su interés en estas temáticas. Entre otros resultados, esta investigación explica qué condiciones favorecen o limitan desde la infancia la igualdad de oportunidades de varones y mujeres para desarrollarse en lo que padres y docentes entienden como las profesiones del futuro.
Un estudio de 2017 llegó a la conclusión de que a una edad tan temprana como los seis años, las niñas se vuelven menos propensas a asociar la brillantez con su propio sexo.
La preocupación por el escaso número de mujeres en las carreras y profesiones relacionadas con ciencia, tecnología, ingeniería y matemática (STEM de la sigla en inglés: science, technology, engineering and mathematics) es un tema recurrente y un foco de debate hace largo tiempo.
Se trata de un asunto crítico para alcanzar las metas de los Objetivos del Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, que impacta negativamente en la productividad y competitividad económica de los países, ya que afecta la calidad y relevancia de la investigación científica e innovación tecnológica. Por tanto, el desarrollo de competencias en STEM es clave para motivar el interés y la participación de los más chicos, en especial de las niñas, para lograr que elijan estas disciplinas en el futuro.
En cuanto a las carreras STEM, el caso extremo se da en las ingenierías porque hay muchos más chicos que chicas, siendo que, en el total de matrículas universitarias hay más mujeres que varones.
La investigación refleja que niñas y niños relacionan a las disciplinas STEM con actividades determinadas y no con profesiones. Entonces, vinculan a la ciencia con los experimentos de laboratorio, a la tecnología con computadoras, a la ingeniería con la construcción de edificios y a las matemáticas con la enseñanza.
Además, 9 de cada 10 niñas vinculan a la ingeniería con afinidades y destrezas masculinas. Sin embargo, todos los niños opinan que las disciplinas STEM pueden ser desempeñadas tanto por varones como por mujeres.
“Existe una brecha de género que actualmente ubica a las niñas en peores condiciones que los varones para aprovechar y participar de los avances de la ciencia y la tecnología. Esta investigación viene a aportar evidencia sobre qué caminos seguir para disminuir estas barreras desde la infancia”, explicó la directora de Chicos.net, Marcela Czarny.
Para la directora de la Cátedra Regional UNESCO Mujer, Ciencia y Tecnología en América Latina, Gloria Bonder, asegurar la igualdad de género en la creación científica y tecnológica es una prioridad de las nuevas agendas regionales e internacionales.
Si bien el estudio latinoamericano indica que 1 de cada 3 padres opina que la baja participación de las mujeres en las disciplinas de ciencia y tecnología se debe al gusto personal de las niñas y que ellas reciben pocos estímulos en el hogar y en la escuela para interesarse y vincularse con estas disciplinas, López Gómez señaló que con el aumento de la penetración de los smartphones y las redes sociales ha habido un acercamiento de las niñas al mundo tecnológico. “Antes de ambos fenómenos, la computadora era más bien un dispositivo utilizado por los varones para jugar a los videojuegos”, apuntó.
De acuerdo con el estudio, la mayoría de los padres y madres alentaría a sus hijos a seguir sus gustos, sin importar que la carrera elegida esté asociada al mundo masculino en el caso de las mujeres o al femenino en el de los varones. Son pocos quienes intentarían disuadir la elección de su hijo o hija en base a cuestiones relacionadas con las desigualdades de género.
En Buenos Aires, Ciudad de México y San Pablo, los docentes sondeados dijeron que alientan a sus alumnos a experimentar y desarrollar su vocación sin importar que su área de interés esté asociada culturalmente con un estereotipo de género en particular. “Más allá de lo que sucede en otros países, lo que se observa en Uruguay es que muchos chicos eligen carreras que no tengan matemáticas para evitar esta materia. Por otra parte hay poca orientación a los estudiantes con respecto cuáles son oportunidades laborales que ofrecen las distintas carreras”.