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Existe la idea de que concretar una carrera universitaria u obtener un título en la educación superior, garantiza un futuro socioeconómico a quien lo posee. ¿Es eso cierto? Porque ejemplos de lo contrario tenemos a montones.

Microsoft, Virgin, Inditex, Facebook y Apple son empresas trasnacionales reconocidas. Generan miles de millones de dólares. Compañías sólidas y con prestigio, donde laboran una cantidad considerable de empleados en varios países y cuyos productos son conocidos, apreciados y avalados donde sea.

Pero además de todo lo anterior, tienen en común que sus fundadores no culminaron sus estudios universitarios, o, en muchos casos, ni siquiera los iniciaron. Con lo cual la premisa de que un título universitario es requisito para “triunfar en la vida”, se estrella ante contundente realidad.

Bill Gates, CEO de Microsoft dejó Harward a los 20 años; Amancio Ortega, CEO de Inditex, dejó el colegio a los 13 años; Richard Branson, líder de Virgin, dejó los estudios a los 16 años y así podemos seguir enumerando ejemplos. Sin embargo esto no indica que la universidad no sirve, o que estudiar es un requisito fatuo. Hay que prepararse, como ellos lo hicieron; trabajar y esforzarse como si en eso se nos fuese la vida y, por supuesto, contar con algo de suerte.

Liderazgo, conocimiento del mercado, capacidad para reaccionar y firmeza en las decisiones son cuatro aptitudes deseables, que debe combinar con un nivel cultural y educativo. Además debe tener ciertas cualidades innatas. En primer lugar no puede ser individualista, porque su puesto implica interactuar, delegar y escuchar nuevas ideas. En segundo lugar, no puede ser impaciente porque ni el mercado ni su personal van a responder con la agilidad que desea.

Mark Zuckerberg, Steve Jobs y Bill Gates fundaron sus emporios siendo estudiantes universitarios. Ellos son parte de un grupo reducido de genios que dejaron sus estudios formales y se hicieron millonarios por sus ideas, pero eso solo le pasa a pocos.

Aunque no hay una carrera universitaria que le garantice el éxito económico, laboral y social, hay que tomar muy en cuenta que la sed de formación es uno de los elementos vitales en un directivo potencial.

La educación es un pilar indiscutible para lograr el éxito. Sin un conocimiento amplio sobre finanzas, economía, mercadeo, administración y capital humano, sería muy difícil alcanzar una gestión exitosa. Así que lo importante es estudiar, aprender, nutrirse de conocimientos. Aprender es una fascinación, como sea y donde sea.

Educación formal, no formal e informal

En la actualidad existen tres modalidades de atención educativa: educación formal, no formal e informal. Cada una posee sus características, que además, la diferencian de las demás. La educación formal es un tipo de educación regulado, intencional  y planificado. Este tipo de educación se produce en espacio y tiempo concretos  y  además con ella se recibe un título. La educación formal la identificamos con la educación primaria, secundaria, estudios superiores, etc.

En la educación no formal el aprendizaje  no se ofrece en  un centro de educación o formación y  no se entrega un certificado. La educación no formal está estructurada en objetivos, contenidos, etc.

En la educación informal el aprendizaje se obtiene de forma no intencionada en diferentes actividades cotidianas como el trabajo, la familia, los amigos… Es un aprendizaje que no está estructurado y a al finalizar el aprendizaje no se obtiene ningún certificado que demuestre nuestro aprendizaje.

Tiene lugar en  a través de las actividades cotidianas de los grupos de ayuda mutua, agencias para los servicios humanos y sociales, grupos religiosos, medios de comunicación, clubes, etc…  La educación no formal es complementaria a la educación formal, y es garante de éxito, siempre y cuando el que decide asumirla valore y cumpla con los objetivos propuestos.

Principalmente hay que desechar el hecho de que la educación informal sea subvalorada. Aprender es un arte que se hace de manera apasionada y con el mayor interés, así que mientras más uno aprenda, mejor preparado ante la vida estará, y sus decisiones pueden ser más efectivas, así de sencillo.

Obviamente que en este caso, está centrada sobre el educando, su contenido posee una orientación comunitaria, la relación entre el educador y el educando no es jerárquica, utiliza los recursos locales, se enfoca al tiempo presente, los educandos pueden ser de cualquier edad.

Por lo general la educación informal no es organizada, no tiene método, en ocasiones es sin intención. Es una educación estructurada cuya finalidad no es la obtención de un reconocimiento oficial. Se podría relacionar con el término educación no reglada o educación no institucional, pero puede tener reconocimiento en determinadas condiciones.

Finalmente, pero no menos importante es el rasgo cultural. Hay que perderle el miedo a fracasar. Esto no significa no controlar las aristas de las decisiones que tenemos, pero es no tener miedo y aprender con los errores, creo que eso es fundamental para tener una empresa exitosa.

Para llegar a esto, está la capacidad de auto-motivación como un valor fundamental en la personalidad del aprendiz o estudiante, así como la madurez para encontrar en las dificultades nuevas oportunidades de crecimiento y de negocio. Eso sí, no dejemos de lado la paciencia y la perseverancia.

Talento innato: 10.000 horas

Más de una década tienen los sicólogos y los sicopedagogos discutiendo sobre el talento innato. Sin embargo hay una cuestión que debe ser tomada en cuenta y es la preparación, ya que por muy talentoso que sea el individuo, nunca va a destacar en algo si no cuenta con la preparación adecuada.

Tomemos como ejemplo el estudio Ericsson donde se señala que el talento nato no existe. Para alcanzar la excelencia en la realización de una tarea hay que practicar, y hacerlo con constancia, porque la realización de una tarea requiere de un mínimo de práctica, expresado como un valor umbral que, según los entendidos, estaría en un promedio de 10.000 horas de práctica para alcanzar la verdadera maestría.

Sea cual sea el estudio, está comprobado que ese número de horas es el indicado para alcanzar un nivel óptimo de maestría en lo que uno ejecute. Sea músico, deportista, escritor o científico. Lo importante es aprovechar al máximo el tiempo de práctica, ya que pareciera que el cerebro necesita de todo este tiempo para alcanzar un dominio verdadero.